Médicos, ¿Conspiración o ignorancia?

Ante la evidente oleada mediática de crítica dura y desprestigio basada en el mal desempeño de los médicos, particularmente aquellos vinculados a las instituciones de salud como el IMSS y el ISSSTE, no queda más qué cuestionarnos, ¿estamos ante una verdadera desinformación sobre el quehacer médico en las condiciones actuales del sistema de salud, cada vez más pobre y precario, o se trata de una guerra sucia encaminada a desprestigiar, y posteriormente justificar, cambios administrativos de fondo en el Sistema Nacional de Salud?

La historia de México, y en particular la historia reciente, nos ha enseñado a sospechar de situaciones mediáticas similares implementadas por los gobiernos en turno, con la finalidad de ganar la simpatía pública y facilitar la implementación de medidas que, en otro momento, resultarían notoriamente impopulares; ejemplos recientes de descrédito mediático pueden observarse relacionados con movimientos sociales cómo el surgido por el asesinato de estudiantes en Ayotzinapa, el Movimiento Magisterial y el Movimiento de estudiantes #YoSoy132, que en su momento generaron reflexión social y escozor al sistema establecido de gobierno. El uso de estas herramientas, altamente efectivas, fortalecen el principio político de “divide y vencerás”.

En el caso que nos ocupa, ¿cuál es la verdadera intención tras tanta información sensacionalista?

No recuerdo en el pasado haber visto una oleada de información pública tan intensa criticando la labor médica. ¿Será acaso qué se pretenden justificar de esta manera los cambios propuestos por una reforma en salud, que en apariencia persigue mejorar la calidad de la atención y los servicios asistenciales mediante la privatización parcial de la atención médica? ¿Será que así se pretende minimizar la obligación del Estado de garantizar el derecho público a la salud adquiriendo un modelo americano de atención médica?

Pensar de esta manera no es una mera teoría conspiracionista o una fantasía de tono sedicioso. Ya en el pasado se ha hecho lo mismo con otros gremios, grupos y movimientos, con el fin de desprestigiarlos, a modo de justificar medidas duras de cambio gubernamentales. Así ocurrió en 1968.

Pero, si no es el caso, ¿estamos ante una enorme ignorancia de los comunicadores, los periodistas y la opinión pública, sobre la naturaleza y ejercicio del quehacer médico, particularmente en las condiciones miserables en qué se encuentra el Sistema Nacional de Salud?

Frente a esta moda periodística contrasta la noticia sobre la asignación record de recursos a los partidos políticos, 5 mil 199 millones 695 mil pesos, para el año 2015, en contraste con el ajuste a la baja de 3 mil 339 millones de pesos que sufrió el Ramo 12, el de salud, para el mismo año, lo que revela que en México importa más un partido político que un hospital y la atención médica de la población.

En síntesis; sí se trata de una conspiración poco podemos hacer para detenerla. Los mecanismos estatales en esta materia son muy complejos y el partido en el poder tiene una enorme experiencia en administrar estas herramientas de imposición y control. Pero sí estamos ante una verdadera ignorancia y falta de sensibilidad pública al trabajo médico en las actuales condiciones de las instituciones de salud del Estado, ¿no sería conveniente informar al público de las verdaderas circunstancias en qué operan los hospitales públicos, y las razones que tienen al IMSS y al ISSSTE a punto de tocar fondo?

El periodismo existe para crear opinión, para informar de las circunstancias públicas con veracidad y equilibrio. Sí estamos ante una oleada de desinformación y de publicidad engañosa, entonces los perjudicados no son sólo los médicos, sino los enfermos, el país y el periodismo mismo.

Dr. Sergio M. García-López

Médico, Periodista especializado en Análisis de Sistemas de Salud

sergio.garcialopez@live.com.mx, @sergio_untradio, http://www.sergiogarcialopez.com

Periodismo, malos médicos y derecho de réplica.

De pinzas olvidadas en el abdomen hasta confundir una resaca con una infección de Chikungunya en Chiapas; de la mal tratada infección de un bebé en útero y el extravió de un riñón para trasplante, hasta la desafortunada y taquillera cacería de un oftalmólogo pediatra; así se presentó el panorama mediático en México en la última semana en relación con la exhibición de errores y desatinos médicos que parecen explotar el interés público, mostrando la incompetencia de los facultativos de un país pobre y enfermo, en un tono humillante. Y para la opinión pública, los medios dicen la verdad y son heroicos al denunciar los crímenes y buscar el castigo para el o los culpables.

El periodismo es una profesión valiente, compatible con una personalidad analítica, inteligente y veraz. La labor del periodista es una función necesaria, no siempre bien estimada, que contribuye a construir una sociedad más justa en proporción al consumo saludable de información por parte de sus miembros. Contribuye a formar opinión pública y forma parte de la educación de las masas.

Sobre la piedra angular del periodismo, la entrevista (del francés entrevoir o quizás del inglés, interview), escribe el periodista español Montsé Quesada, autor del libro “La Entrevista Obra Creativa” (Editorial Mitre, 1984) que es una charla que sostiene un reportero con otra persona con el propósito de obtener informaciones que desconoce, pero le importa saber, para satisfacer los intereses de sus lectores”. Es esta, pues, la técnica angular, esencial, de la labor informativa de un periodista.

Pero la demanda de notas y columnas y la falta de inspiración oportuna, amén de un interés dirigido por crear una determinada tendencia en la opinión pública, suelen traicionar con frecuencia la ecuanimidad y honestidad de muchos informadores presentes en los medios masivos de comunicación en nuestro país. Así lo demuestra el claroscuro registro de la historia del periodismo en México. La información, cómo, lo expreso alguna vez el recientemente fallecido Jacobo Zabludovsky, muestra que “uno nunca lo sabe todo, nunca lo ha visto todo ni lo ha oído todo”

En relación con las notas informativas que denuncian una gran variedad de desatinos médicos (no errores, pues se requiere de un juicio experto para calificarlos como tales), está citada frase del famoso comunicador parece encajar, como nunca, a la perfección. Ya he escrito en otras columnas la dificultad que reviste calificar de error o no un acto médico. Pretender calificarlo a priori requiere una capacidad técnica experta, una sobrada soberbia o de plano, una reprobable deshonestidad de motivaciones cuestionables. Y me parece que muchas noticias últimamente difundidas al respecto poseen algo de todo, menos de capacidad técnica experta.

Pero si se carece de información veraz y certera es momento de recurrir a la entrevista, a la investigación de datos y definiciones y a la redacción neutral de los hechos que se pretenden contar.

En un mensaje en la red social twitter del 18 de enero de 2015, el periodista Carlos Loret de Mola escribió “Desde Edomex denuncian que en hospitales atienden emergencias en sillas y plastifican mano a falta de cinta adhesiva*” (sic). Sin entrevista e investigación de por medio, el comunicador descalifico una “mano plastificada” en un tono que sugería una negligencia médica, cuando  en realidad correspondía a una técnica adecuada, correcta, con una herramienta especializada, un apósito transparente llamado Tegaderm, fabricado por los laboratorios médicos 3M. Una entrevista con el personal adecuado, y la nota habría perdido su tono amarillista, escandaloso y marcadamente tendencioso.

Infinidad de ejemplos podrían citarse ahora de notas periodísticas carentes de información firme obtenida tras una entrevista oportuna y adecuada; es un buen momento para apelar al profesionalismo de periodistas, reporteros, comunicadores y jefes de información el ahondar técnicamente en la fundamentación de las notas relativas a los quehaceres médicos, particularmente ahora en que la mirada pública está inquisitivamente interesada en denunciar a un gremio, queramos o no, indispensable para el buen funcionamiento de la Nación. Para el efecto, estoy seguro, sobra la disponibilidad de colegios profesionales, sociedades científicas, científicos y profesionistas líderes de opinión, dispuestos a ofrecer su ayuda para la comprensión de los temas técnicos que luego leerán y/o verán los consumidores de información. Insisto, continuar con el actual tono crítico sobre las actividades del sector médico del país solo originara en el corto plazo un clima de desconfianza jurídica que terminara con la buena voluntad que debe dominar la relación médico-paciente. Y será lamentable alcanzar tal descomposición colaborativa en un futuro cercano.

El derecho de réplica

Hasta ahora las acusaciones y juicios han tenido victimas específicas que suelen guardar silencio mediático por temor a las descalificaciones y al desprestigio público, el cual puede ser tan severo cómo para provocar un estado comparable a la muerte, la ignominia y el ostracismo. Es necesario facilitar los foros de réplica mediática de los acusados, si estos lo admiten, con la finalidad de explicar a la sociedad que los acusa, sus motivaciones y razones técnicas, en tanto no obstaculicen la acción de la justicia. De nueva cuenta, la unidad del gremio y la representatividad de las Asociaciones Profesionales pueden ayudar en mucho a aclarar, con información clara, profunda y veraz, las generalidades técnicas que involucran a los actos médicos motivos de demandas.

La ignorancia pública de cómo opera la medicina y cuál es la evolución natural de las enfermedades, carencia que motiva con frecuencia el prejuicio sobre los actos médicos, es también el resultado de una larga carencia de educación en salud dentro de la formación educativa de los niños del pasado, e incluso, del presente. Hasta ahora no ha existido un genuino interés por parte de las autoridades, con acciones ejecutivas firmes y significativas, de carácter educativo, que busquen subsanar la ignorancia en salud. Sobra decir que México es un país donde predomina la muerte por enfermedades crónicas, muchas de ellas prevenibles, en poblaciones cada vez más jóvenes. Razón de más para impulsar decididamente la cultura y educación formal en salud.

Los malos médicos

Producto de entregas anteriores, ha sido la recepción de varios correos electrónicos, mensajes y llamadas telefónicas que lo mismo me han calificado de cobarde, al creer que pretendo defender a un gremio de ´criminales´ (sic), cómo de médicos y personal de salud que se identifican con las circunstancias y situaciones que he descrito en mis columnas y me han extendido su simpatía y colaboración respecto a las motivaciones de mis escritos. Y dicha galería de comentarios me impulsa a hacer una aclaración.

El solo hecho de ser médico o personal vinculado a la atención de la salud no significa que se tenga per se la más alta calidad profesional y/o moral. La historia nos ha enseñado que la profesión médica ha utilizado métodos y fines perversos durante su largo camino de desarrollo y perfeccionamiento, usando como pretexto la curación y el mejoramiento de la vida humana. Los cimientos de la medicina, tal y cómo la conocemos, ha tenido como protagonistas y exponentes a hombres y mujeres que no siempre han actuado bajo los más altos estándares de moralidad y rectitud. Ejemplos inmediatos son Harold Shipman, el “Doctor Muerte”, ´respetable médico autor de 250 muertes; Arnfinn Nesset, enfermero noruego, asesino de ancianos a quienes inyectaba un relajante muscular llamado succinilcolina, mortal en dosis elevadas; preso, liberado, y aún vivo en algún  lugar de Noruega; Josef Mengele, antropólogo y médico nazi, hombre de costumbres finas y elegante aspecto, a quien se atribuye el asesinato y la experimentación cruel, sobre todo en mujeres judías, y por quien se conocen técnicas avanzadas de fertilización. Y la lista es extensa. Destaca entre ellos el caso del médico Jack Kevorkian, defensor de la muerte asistida, destacado ejemplo de ángel y demonio a la vez, según la opinión pública, al ayudar a morir a alrededor de 130 pacientes en fase terminal. Actualmente en libertad condicional, su caso polarizó en su momento a la sociedad estadounidense.

 Los citados ejemplos revelan que los médicos son humanos y están sujetos a vicios y virtudes, a necesidades económicas y psicológicas comunes a todos, un aspecto que con frecuencia tiende a olvidarse.

 Ante un crimen, la decisión final debe recaer sobre un juez. Por eso es muy necesario contar con un Estado de Derecho funcional y libre de corrupción. Pero criminalizar a un gremio profesional exhibiendo burlonamente sus errores se convierte en una forma vulgar de explotación del morbo público que puede tener consecuencias penosas sobre todo para los enfermos. Adicionalmente, daña el prestigio del periodismo y los periodistas, que se convierten, así, en coleccionistas y relatores de chismes y leyendas urbanas, labor que han buscado erradicar las Asociaciones relacionadas con programas de profesionalización del oficio periodístico. La labor de informar también tiene su responsabilidad.

A los médicos nos queda reflexionar sobre la calidad de nuestro trabajo y el impacto que este tiene en la comunidad y la sociedad. Dominar un conjunto de conocimientos médico específicos es mejor que pretender conocer poco de todo. La educación médica continua debe formar parte habitual de la vida profesional de los médicos y el personal de salud. Y muy importante; moderar la crítica entre médicos debe ser una ley no escrita bien aprendida en el gremio; por algo nació el adagio que dice que “el peor enemigo del médico es otro médico”.

 Mucho he enfatizado el papel del Estado en la condición disfuncional de los sistemas de salud en el país. Aún desconocemos a precisión los alcances de las anunciadas reformas relativas planificadas por el Gobierno Federal. Esperemos que pronto pueda reponerse el enfermo modelo de asistencia sanitaria en México y la mala reputación médica difundida por los medios no forme parte de una teoría conspirativa.

Dr. Sergio M. García-López Médico, Periodista especializado en Análisis de Sistemas de Salud

sergio.garcialopez@live.com.mx, @sergio_untradio, http://www.sergiogarcialopez.com

Médicos. El peligroso linchamiento mediático.

Un grave linchamiento mediático hacia los médicos protagonistas de errores profesionales de diversa gravedad se ha desatado recientemente en México desde hace más de un año.

Independientemente del origen de dichos errores, sus repercusiones y consecuencias, pareciera que los medios de comunicación están empeñados en elevar su rating a costa de sacrificar a uno de los gremios más indispensables y estratégicos para cualquier pueblo, el de los médicos y el personal de salud. Su intervención está polarizando, peligrosamente, la percepción que la población tenía hace algún tiempo sobre aquellos profesionales que poseen la capacidad de ayudar a restablecer la salud.

Son muy pocos los médicos que ejercen su profesión pensando en dañar consciente o inconscientemente a un enfermo. La formación médica en nuestro país es bastante compleja como para eliminar a aquellos individuos sin verdadera vocación de servicio y/o con incapacidad técnica para la profesión; aún más, a lo largo de la vida laboral de los profesionales de la salud, especialmente los médicos, la capacitación y la supervisión a cargo de órganos colegiados especializados es una relación rutinaria, esencial para otorgar a los enfermos la mejor atención basada en los conocimientos más novedosos y efectivos dirigidos a mantener una población saludable y productiva. Es en esta etapa en que se combinan, en el profesional, el interés académico con un demostrado y genuino afecto hacia sus enfermos.

No dudo que existan médicos en ejercicio que no compartan este proceso emocional, sobre todo ahora que la medicina es una forma más de producto mercantil, pero en la realidad son muy pocos los que se atreven a ejercer sin un interés honesto por ayudar a la población. Por otro lado, cabe decir que el interés mercantil en el ejercicio de la medicina en México es producto del lento abandono del Gobierno en un aspecto vital y delicado como lo es la administración de la salud del pueblo, función, entre otras, por las que nació la estructura que llamamos Estado. Explicar a detalle el porqué de la mercantilización de los servicios de salud es comparable a comprender las leyes de la oferta y la demanda que gobiernan la venta de cualquier producto. Así de simple.

Pero ya dentro de los intestinos del ejercicio de la medicina, cabe considerar aspectos que mucho determinan la calidad y efectividad de la práctica médica en nuestro país.

De principio, cada profesionista es un hombre solo al momento de ofrecer un consejo o aplicar un método curativo frente a un paciente; nadie más tiene amplia responsabilidad sobre los resultados y complicaciones. En un equipo médico, cada miembro comparte una parte de esta responsabilidad, pero al final, cada uno está solo al momento de tomar decisiones. Este fenómeno es así porque la medicina no es una ciencia exacta, sino un arte, dónde la habilidad técnica y la comprensión del problema de salud es una capacidad única y exclusiva de cada profesional, razón por la que es conveniente siempre, someter la resolución de un problema de salud al análisis de más de un experto y/o someter casos a la valoración de un consejo especializado de expertos. Juzgar una determinada decisión médica, frecuentemente esta fuera de un contexto justo de sucesos y acontecimientos que suelen ocurrir en espacios muy breves de tiempo cómo para ser analizados y administrados por más de un profesional. Pese a todo, en muchos hospitales públicos, la recolección de diversas opiniones de profesionales de diversas especialidades médicas por parte de un enfermo se convierte en un tour de mucho tiempo de duración, a veces meses, que suele molestar al paciente y sus familiares y, en muchas ocasiones, compromete seriamente la vida o complica la enfermedad, proceso que está fuera del alcance administrativo de los médicos involucrados.

Otro factor de importancia es la cada vez más común y práctica, no por ello necesaria, despersonalización de los enfermos, consecuencia de la pobre disponibilidad de recursos humanos calificados y de una alta densidad de enfermos en los servicios de salud públicos. Esta despersonalización es práctica, en un sentido administrativo, puesto que reduce el trato con el enfermo a una relación de carácter funcional encaminada a buscar una solución satisfactoria para un determinado problema de salud. No hay más relación o compromiso, puesto que establecer mayor relación consume tiempo laboral que requiere invertirse en otro enfermo. Así los pacientes son sujetos enfermos que esperan un turno para ser atendidos. Nada más. Y esto, motivado por carencias externas al control del médico y el paciente, resulta altamente frustrante, lo que con el tiempo se traduce en indiferencia. En las circunstancias actuales, esta situación abona a incrementar la imagen del médico frio, soberbio e inhumano. 

Un tercer aspecto que consideraré en esta entrega es la relación mutua que, en un ambiente de despersonalización, carencias materiales y humanas y oferta mercantil, se origina entre los médicos y sus pacientes. Desde la década de los 90´s y como consecuencia de la integración de México al mercado económico global liderado por los Estados Unidos, la medicina se convirtió en un servicio profesional más, sometido a la ley de la oferta y la demanda. Tuvieron auge, entonces, los grandes complejos hospitalarios privados que se han masificado hoy en día, y los médicos y su colaboradores (enfermeras, técnicos, paramédicos), se convirtieron en obreros al servicio de la industria de la salud. Este status” ha establecido una marcada diferencia entre enfermos ricos y pobres, y ha convertido a la salud en una condición injusta e íntimamente ligada a la condición socioeconómica de la población, dejando inexistente en la práctica, el concepto de salud cómo derecho humano. El desprecio del Gobierno a este concepto social en un México capitalista, favorece la atención privada y abandona (aunque los discursos demagógicos sostengan lo contrario) a la mayor parte de la población, que no cuenta con recursos para una atención médica privada más eficiente.

Sumemos a todo esto abusos laborales, carencia de recursos materiales y humanos y salarios injustamente bajos a cambio de la capacidad profesional y la carga de trabajo, y tenemos el ambiente existente en los servicios de salud que vemos en la actualidad.

Lamentablemente, sin embargo, los reclamos, fallas, excusas y antipatías se dirigen a las cabezas visibles de este decadente sistema, los médicos.

Pero tras este análisis no debemos olvidar algo esencial. Los médicos se equivocan porque son humanos. Son tan falibles cómo cualquier otro profesional, pero sus errores son menos admisibles por el obvio impacto humano.

Pero ante estos “errores”, los médicos y las autoridades deben tener mecanismos eficientes y discretos de evaluación y aplicación de sanciones. En parte para eso existe la Comisión Nacional de Arbitraje Médico y los comités de ética en la mayoría de los hospitales. Pero convertir estos asuntos en públicos a través de la prensa, facilita la criminalización del personal sanitario y fomenta una violencia de grandes alcances basada en juicios apresurados y mucha ignorancia. Al momento se tienen noticias de profesionistas médicos que han sido asesinados en aparente venganza por diagnósticos presumiblemente equivocados.

Resulta difícil que hombres y mujeres que han estudiado para salvar vidas y mejorar la salud de la comunidad, expongan su integridad personal, su libertad y su patrimonio por un error dirigido. Aun así, los jueces y los peritos expertos tienen la función de zanjar la cuestión, al margen, esperemos, de la corrupción que ha permeado al sistema judicial mexicano.

Pero al momento, la prensa sensacionalista ha fomentado ataques desproporcionados ante los casos de “errores” médicos conocidos en el país, lo que está incomodando sensiblemente al gremio profesional en la República. Este clima de mutua desconfianza está acumulando tensión social y rencor gremial, dónde los más perjudicados son los enfermos mismos. La atención médica idónea solo se da en el marco de mutua confianza y seguridad.

¿Llegará el momento en que una consulta requiera de firmar por anticipado un contrato mercantil con cláusulas de seguridad?

¿Podrán los médicos y personal sanitario realizar libremente procedimientos u ordenar tratamientos que, como es común, podrían originar efectos incomprensibles e incómodos para los pacientes que se constituyen en demandantes en potencia?

¿Será que, por seguridad, los profesionistas sanitarios evitarán tratar casos que pudiesen arriesgar su integridad personal, patrimonial, social y moral?

Y en los casos de demandas falsas u equivocadas, ¿habrá sanción alguna para los demandantes y sus abogados con obligación de disculpa pública para el agraviado?

En este clima de sensacionalismo mediático al puro estilo de la peruana Laura Bozzo, y ante unas autoridades mudas e inoperantes ante la solución real de la problemática del Sistema de Salud en el país, el linchamiento mediático de los médicos se convierte en un ingrediente peligrosísimo para la atención de una sociedad enferma y, en su mayoría, suficientemente pobre y alejada de la costosa industria privada de la salud.

Dr. Sergio M. García-López, Médico, Periodista especializado en Análisis de Sistemas de Salud

sergio.garcialopez@live.com.mx, @sergio_untradio, http://www.sergiogarcialopez.com

Médicos. Linchamiento mediático.

Un grave linchamiento mediático hacia los médicos protagonistas de errores profesionales de diversa gravedad se ha desatado recientemente en #México.

Independientemente del origen de dichos errores, sus repercusiones y consecuencias, pareciera que los medios de comunicación están empeñados en elevar su raiting a costa de sacrificar a uno de los gremios indispensables y estratégicos para cualquier pueblo, el de los médicos y el personal de salud.

La respuesta ante la publicidad, ha sido un creciente odio y rechazo a la despectivamente llamada “mafia blanca”, lo que incluso ha conducido a asesinatos y agresiones en venganza.

Las autoridades guardan, ante tal ataque desproporcionado, un silencio culposo, puesto que en la gran mayoría de casos de presunta negligencia, son cómplices por omitir y perpetuar las grandes carencias existentes en el Sistema Nacional de Salud. Las consecuencias de promover el odio y la antipatía hacia los profesionales de la salud en #México seguramente tendrá consecuencias funestas. Con seguridad podríamos estar provocando una incómoda reacción de un león dormido.

Sergio García-López

Blancos médicos

por Sergio M. García-López

La violencia continúa imparable en el país, aunque las autoridades hagan múltiples declaraciones en contrario. Esta vez, doy cuenta del lamentable asesinato del médico neumólogo Luis Oswaldo Duarte Jiménez, quien fue “levantado” el pasado lunes 8 de junio al salir de su consultorio particular en la zona urbana de Culiacán, Sinaloa, y horas más tarde abandonado, sin vida, a pocos metros de su vehículo totalmente calcinado; el profesionista presentaba lesiones por arma de fuego calibre .9 mm en la cabeza y la espalda, lo que, aparentemente, le causó la muerte. Los sucesos resultaron de tal relevancia que el Secretario de Salud del Estado, Dr. Ernesto Echeverría Aispuro, en conferencia de prensa, declaro: “Es una gran pérdida para la comunidad médica, una pérdida también para la sociedad”.

Las referencias de primera mano hablan bien del neumólogo pediatra sinaloense. La comunidad médica del Estado se encuentra consternada por el asesinato y exigen a las autoridades aplicar todos los recursos necesarios para aclarar los hechos y castigar a los culpables, incluso, en redes sociales, han convocado a una marcha pacífica para este fin de semana en protesta por la inseguridad que afecta a la ciudadanía, y en particular, por este atentado a la seguridad de los médicos que ejercen en el Estado.

Pero esta reacción esta aderezada por una sospecha macabra; el asesinato podría obedecer a una venganza de pacientes inconformes por un mal diagnóstico hecho por el galeno. Dicha sospecha se ha filtrado entre la comunidad médica de la zona y expresada tímidamente en las redes sociales que dan cuenta de los sucesos del pasado lunes en Culiacán. Si esta sospecha fuera cierta, situación que las autoridades deberán determinar, estamos entonces ante un nuevo tipo de indefensión de los profesionales de la salud que ejercen en bien de la sociedad a lo largo y ancho de la República Mexicana.

De sobra se ha expuesto la difícil situación laboral y de infraestructura material en que desempeñan los médicos en México el, ya de por si complicado, arte de curar. Malos salarios, explotación laboral, carencias materiales y técnicas, falta de recursos humanos calificados y una creciente antipatía social azuzada por algunos medios de comunicación, están provocando reacciones sociales contra los profesionales de la salud nunca antes vistas.

Muy grave, además, es que las autoridades de salud a nivel local y nacional no asuman su responsabilidad en el caos en que se encuentra el Sistema Nacional de Salud. Mi afirmación no es una exageración. El sistema de salud en México se encuentra en condiciones pésimas de operación, condiciones a las que se han medio acostumbrado enfermos, familiares y profesionales sanitarios, en vista de que no existe ninguna opción decorosa que sirva de alternativa. Pero las carencias, la decepción y el hartazgo están desbordando en graves secuelas en todos los actores involucrados.

Al momento no hay esperanza firme de curación para el sistema mexicano de salud pública. Sobran las declaraciones optimistas, las promesas imposibles, y faltan los necesarios recursos y la mano firme que intervenga y ponga orden en un cadavérico sistema de salud infectado de mala administración, corrupción y pobreza, y seudocompensado por la avaricia de las cada vez más comunes redes hospitalarias privadas y los médicos sin escrúpulos, productos secundarios de la mencionada decadencia.

Desconocemos las consecuencias futuras derivadas del asesinato del Dr. Oswaldo Duarte en el ánimo asistencial de la comunidad médica del Estado; seguirlas de cerca nos permitirá conocer los efectos sociales que provocan los suspiros agónicos del maltrecho proyecto de Salud del Gobierno de Enrique Peña Nieto.

Se necesita una cura. Por el bien de todos.

Con información del portal El Debate de Culiacán

Dr. Sergio M. García-López

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Marketing Relacional y el apego al tratamiento en enfermedades crónicas. Parte 2.

Dr. Sergio M. García-López

Cardiólogo Intensivista, Doctor (PhD) en Biología, Productor Ejecutivo de Medios Masivos de Comunicación, Periodista Especializado en temas de Salud, miembro de la Federación Internacional de Periodistas (FIP)


México es un país con grandes retos sanitarios vinculados con las enfermedades crónicas. Al momento, diversas fuentes afirman que la mayor mortalidad en el país se relaciona con padecimientos crónicos degenerativos, principalmente los vinculados con la salud cardiovascular y metabólica de la población, a saber, la obesidad, la hipertensión y la diabetes, enfermedades cada vez más frecuentes entre los mexicanos y con una marcada tendencia al incremento porcentual en el futuro inmediato en términos epidemiológicos.

Las estadísticas son muy elocuentes, y revelan la urgente necesidad de establecer mecanismos efectivos de prevención, detección temprana y tratamiento a largo plazo, que implican una efectiva (1) relación médico-paciente, una eficaz (2) educación sanitaria, precisa y suficiente, que fortalezca el autocuidado responsable, así como un (3) fortalecimiento del apego a los tratamientos médicos y farmacológicos que impliquen una recompensa adicional a la terapéutica, contribuyendo a su uso y consumo por periodos prolongados de tiempo, característica propia del tratamiento de las enfermedades crónico-degenerativas.

En relación con el último aspecto, el del apego al tratamiento, son diversos los autores que coinciden en su importancia como elemento para obtener resultados específicos dentro de un marco terapéutico. Las razones del abandono de los tratamientos, según algunos autores, pueden enumerarse de la forma siguiente:

  1. Baja escolaridad
  2. Cultura en relación con la salud y la enfermedad (baja apreciación del estado de buena salud)
  3. Religión
  4. Conocimiento claro de la enfermedad a tratar
  5. Apoyo moral familiar
  6. Costo del tratamiento y apoyo económico
  7. Supervisión por parte del profesional en salud
  8. Motivación para recuperar la salud y no abandonar el tratamiento
  9. Duración indeterminada de los tratamientos
  10. Empatía de las redes de apoyo
  11. Mejoría clínica con desaparición de síntomas de disconfort

A reserva de abundar en cada variable de forma específica, el trabajo “Marketing Relacional y el apego al tratamiento en enfermedades crónicas” permite recomendar algunos puntos de gran importancia que pueden ser determinantes al momento en que un paciente se enfrenta a la decisión de abandonar un tratamiento,

  1. Informar al enfermo de forma suficiente, clara, empática e informada, sobre su padecimiento y los objetivos de la terapéutica que se pretende establecer, con aclaración de los efectos adversos y/o secundarios que este pueda incluir.
  1. Presentarse ante el paciente como una Autoridad Moral Técnica, capaz de comprender su problema de salud desde el punto de vista humano, al tiempo que domina las habilidades diagnósticas y terapéuticas con maestría suficiente de autoridad, lo que genera confianza en los enfermos. Esta apreciación implica el lenguaje verbal y el no verbal.
  2. Crear un ambiente positivo y motivador en la relación médico-paciente, iniciando con la actitud optimista y realista del médico tratante. Reemplazar, en lo posible, términos como enfermo, enfermedad, dolor, incapacidad, muerte, barato, obligatorio o similares por incomodidad, perdida de la salud, complicación, de costo adecuado, suficiente, necesario, etc., lo implica un sentimiento positivista y comprensivo de la enfermedad y del paciente, en contraste con las expresiones fatalistas y desesperanzadoras que potencialmente conducen al enfermo a desarrollar climas de soledad y depresión.
  1. Establecer tratamientos finitos, ligados a pequeños objetivos específicos, medibles a través de métodos cómodos y confiables.
  2. Implementar tratamientos amigables adaptados al status social, económico y emocional de los pacientes, que los ubiquen dentro del grupo de personas preocupadas por disfrutar de la vida y la salud.
  1. Mantener el entusiasmo en la relación médico-paciente, dedicándoles tiempo de calidad en la consulta y el trato.

Información completa y bibliografía

Dr. Sergio M. García-López, Autor

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Rudos Vs. Técnicos. El round con Uber.

Por Sergio Moisés García-López

Los taxistas de la Ciudad de México que paralizaron diversos puntos de la capital el día de hoy solo demuestran su ignorancia sobre la naturaleza mercantil del servicio de contratación de choferes @Uber, al tiempo que dejan constancia de su intención de perpetuar la corrupción y el servicio decadente que los ha caracterizado por muchos años; por otra parte, acciones como las efectuadas hoy son clara manifestación de los nexos de interés que existen entre los transportistas y el Gobierno del D.F. que ha sido cómplice del abuso y la corrupción en el sector del autotransporte en la capital del país.

Resolver la cuestión requerirá una decisión salomónica donde deberá intervenir la inteligente decisión de parte de los trabajadores del volante por mejorar urgentemente la calidad de sus servicios, al tiempo que el Gobierno del D.F., encabezado por Miguel #Mancera @ManceraMiguelMX, les otorgue facilidades administrativas y operativas competitivas para continuar trabajando en bien de la ciudadanía y el público en general.

El reto de este round tripartita es deshacerse de la profunda corrupción que impera en la SETRAVI, así como abandonar la impunidad que cobija a los líderes de los taxistas y los empresarios vinculados y permitir a los ciudadanos elegir los servicios que les otorguen la comodidad y seguridad que tienen derecho a disfrutar.

“Vox populi, vox dei” reza la máxima latina. Los ciudadanos se han expresado y no puede seguirse coartando su derecho legítimo a una convivencia urbana segura y pacífica.

Veamos que tan capaces y comprometidos con sus gobernados son los funcionarios perredistas que ocupan la administración pública de la Ciudad más grande del mundo.

@sergio_untradio
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La Madre en México

El enorme reto de tener hijos en México

Dr. Sergio M. García-López

Fue Rafael Alducín, entusiasta miembro de la Asociación de Charros y Director del Periodico Excelsior en aquella época, quien en 1922, por motivos entre sentimentales y publicitarios, impulso el exitoso establecimiento del 10 de Mayo como el Día de las Madres en México, en clara imitación de su similar en los Estados Unidos. 10 años despues, el Presidente Manuel Ávila Camacho pondria la primera piedra del hoy, muy descuidado, Monumento a la Madre, institucionalizando una de las féchas más comerciales y mediáticas del calendario civil mexicano.

La maternidad, condición biológica inherente a la perpetuación de la especie, no es, necesariamente, una situación de comodidad y privilegio para las mujeres en muchas partes del mundo en las condiciones geoeconómicas actuales del planeta. En México esa situación no es muy diferente, lo que provoca que ser madre en nuestro país no coincida con la idealizada imágen mediática que se publicita en estos dias. Aún son muchas las adolecentes que se embarazan en México en condiciones que les dificultan practicar una maternidad responsable.

Según cifras del INEGI, en 2012, 2 de cada 10 jovenes menores de 20 años fueron madres en el país, lo que representa uno de cada cinco nacimientos registrados en la República, evento que tiene lugar en medio de condiciones que representan un reto para la crianza de sus hijos; en palabras del Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, el reto de la administración pública en esta materia es “sumar esfuerzos en favor de las nuevas generaciones” en base al futuro y bienestar del país. Pero dichas promesas distan mucho de ser una práctica realidad.

Durante el último año, las condiciones a favor de la maternidad en México no experimentaron cambios sustanciales, manteniendose similares a las existentes en 2014, según datos del informe “Estado Mundial de las Madres” publicado por la organización Save The Children recientemente. En este ranking, nuestro país mantiene la posición 53 de entre 179 paises analizados, por debajo de paises como Argentina, Cuba, Costa Rica y Chile.

Muchos son los factores que provocan este estancamiento en la política oficial a favor de la maternidad. Por un lado, las condiciones de real desigualdad en que se desarrollan las mujeres trabajadoras, en contraste con el discurso oficial de igualdad de género, persistiendo la actitud de desventaja laboral y profesional de las mujeres frente a sus similares masculinos aún en las instituciones oficiales del Estado; mas graves resultan, con frecuencias, dichas condiciones en el mercado laboral privado, dònde la maternidad suele representar una desventaja grave que puede costar el puesto de trabajo.

No se ha generalizado el fuero por maternidad, lo que facilitaría la tarea del autocuidado de la mujer en relación con el embarazo, así como el apoyo a la paternidad, es decir, el goce de sueldo para el padre trabajador que asista a la madre en curso y que permitiría reducir la mortalidad despues del nacimiento por incapacidad natural de la madre para cuidar de su bebé y de ella misma; en la actualidad los estados mas pobres del país, como Chiapas y Oaxaca, carecen de apoyos generalizados para su población de padres y madres, lo que se traduce en una altisima tasa de muerte infantil antes de los 5 años de edad, comparable a la mortalidad de paises en subdesarrollo.

En relación con la lactancia materna, aún no existe la cultura generalizada de otorgar facilidades a las madres para amamantar a sus hijos en horas laborales, lo que repercute en la salud de los recien nacidos y en un incremento a futuro de casos de desnutrición, obesidad, diabetes y muerte temprana en la población infantil mexicana mas desvalida, aunque dicho término no guste al Gobierno.

Ser madre trabajadora es, con seguridad, el mayor reto que enfrenta una madre en México. Información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) revelan que 71 por ciento de las mujeres trabajadoras son madres, del cuál un alto porcentaje no cuenta con el apoyo de un compañero, lo que dificulta sobremanera el cuidado y manutención de los hijos; al mismo tiempo dichas trabajadoras, madres al mismo tiempo, se enfrentan a las dificultosas y desventajosas condiciones que implican desarrollarse laboral y profesionalmente en un mundo de hombres; muchas de ellas se desempeñan en labores socialmente discriminadas que añaden dificultad a su empeño por cumplir su labor de madre, orillandolas al abandono de sus hijos, a la explotación laboral infantil y al desarrollo familiar en medio de la pobreza extrema.

En este particular, el Gobierno no ha aportado soluciones consistentes y solo ha convertido el fenómeno social en bandera electoral impregnada de abundante corrupción; se necesitan políticas inteligentes, coherentes y neutrales en sentido político para conseguir avances estadisticamente significativos en beneficio de la sociedad. El Día de las Madres en México se convierte, al día de hoy, entonces, en un romántico y comercial recordatorio de que en nuestro país, lo menos importante son, precisamente, las madres.

Marketing Relacional y el apego al tratamiento en enfermedades crónicas. 1a Parte.

Dr. Sergio M. García-López

Cardiólogo Intensivista, Doctor (PhD) en Biología, Productor Ejecutivo de Medios Masivos de Comunicación, Periodista Especializado en temas de Salud, miembro de la Federación Internacional de Periodistas (FIP)

México es un país con grandes retos sanitarios vinculados con las enfermedades crónicas. Al momento, diversas fuentes afirman que la mayor mortalidad en el país se relaciona con padecimientos crónicos degenerativos, principalmente los vinculados con la salud cardiovascular y metabólica de la población, a saber, la obesidad, la hipertensión y la diabetes, enfermedades cada vez más frecuentes entre los mexicanos y con una marcada tendencia al incremento porcentual en el futuro inmediato en términos epidemiológicos.

Las estadísticas son muy elocuentes, y revelan la urgente necesidad de establecer mecanismos efectivos de prevención, detección temprana y tratamiento a largo plazo, que implican una efectiva (1) relación médico-paciente, una eficaz (2) educación sanitaria, precisa y suficiente, que fortalezca el autocuidado responsable, así como un (3) fortalecimiento del apego a los tratamientos médicos y farmacológicos que impliquen una recompensa adicional a la terapéutica, contribuyendo a su uso y consumo por periodos prolongados de tiempo, característica propia del tratamiento de las enfermedades crónico-degenerativas.

Tradicionalmente, la medicina es el arte de curar, de aconsejar a un enfermo para que recupere la salud. En nuestro país, el ejercicio de la medicina está impregnado de un gran sentimiento de compasión y fatalidad, convirtiendo a los afectados por enfermedades, cualquiera que estas sean, en victimas desafortunadas de la vida y las circunstancias. Es en este marco en el que se desarrolla la relación médico-paciente en nuestro país. Adicionalmente, y como marco social, existen grandes carencias en los servicios de salud administrados por el Gobierno, donde la prestación de los servicios médicos adquieren un toque de “asistencialismo” para el 71% de la población del país que son beneficiarias de dichos servicios; de esta forma, y bajo este sistema, la relación médico-paciente se torna emocionalmente distante, poco funcional (o francamente disfuncional), e inoperante en los relativo a la educación sanitaria y la supervisión cercana del proceso de recuperación de la salud; la calidez y la autoridad empática, muy útil para provocar la cooperación del paciente en relación con su tratamiento, se ve entorpecida al grado que la responsabilidad sobre el curso de los tratamientos queda totalmente en manos del paciente y su red de apoyo, generando una sensación de soledad en los enfermos y sus familias. Aquí es donde debe reinterpretarse la función del médico como supervisor del proceso de recuperación de la salud (no de la curación de la enfermedad), que facilite al paciente empoderarse y, a través del autocuidado, convertirse en aliado de su médico en su propio beneficio.

Otro aspecto de gran importancia, donde las investigaciones revelan un pobre rendimiento cualitativo en relación con la terapéutica de las enfermedades crónico-degenerativas, es el apego al tratamiento médico y farmacológico por parte de los pacientes. Diversos investigadores han demostrado que existen múltiples causas por las que un paciente bajo tratamiento lo abandona, con frecuencia en detrimento grave del proceso de recuperación de la salud. Aunque quizás el factor sobresaliente en el que coinciden las investigaciones sobre el tema, sea el relativo al aspecto económico de la administración de fármacos, existen otros aspectos, poco explorados, que de revisarse e incorporarse a la estrategia terapéutica, podrían influir poderosamente en ella, incrementando el apego a los tratamientos indicados.

Los aspectos mencionados son evidentes si consideramos a los medicamentos productos de consumo, como el resto de productos y servicios existentes en la economía. Esta idea no es común en medicina, dado que esta, tradicionalmente, renuncia en todo lo posible a las implicaciones mercantiles del proceso de recuperación de la salud, dada la virtud del noble carácter que reviste el arte de curar; los aspectos en cuestión, entonces, solo pueden analizarse y adaptarse si para ello nos auxiliamos de las técnicas de la mercadotecnia.

Desde esta perspectiva, de la ciencia mercadotécnica resulta particularmente útil la mercadotecnia relacional o marketing relacional.  Esta rama de la mercadotecnia es también conocida como Costumer Relationship ManagementCRM, nombre general de un conjunto de estrategias cuyo fundamento operacional consiste en establecer “asociaciones” a largo plazo con los clientes, en este caso, los pacientes.

Como conclusión, y a reserva de desarrollar los temas específicos, la esencia de la CRM en relación con el apego al tratamiento médico, consiste en fortalecer “el valor entregado al cliente, consumidor o paciente. El valor total para el consumidor es el conjunto de beneficios que los clientes esperan de un producto o servicio dado.  El costo total para el cliente es el conjunto de costos en que los clientes esperan incurrir al evaluar, obtener, usar y disponer del producto o servicio”.

Son diversas las herramientas de CRM que puede implementar un médico para fortalecer el apego a un tratamiento; dichas herramientas abarcan aspectos como la confianza, la autoridad moral técnica, la empatía, el dominio del producto (fármaco y/o tratamiento), el control del entusiasmo y el interés y la limitación programada de los tratamientos, a semejanza de la temporalidad comercial de un producto cualquiera, en base a su desgaste comercial y alcance de metas de satisfacción por parte del consumidor; el dominio de estas técnicas permiten desarrollar la lealtad del cliente-paciente a los productos ligados a su tratamiento, lo que se convierte en apego al tratamiento a largo plazo por parte del enfermo.

El-Vih-Y-Los-Fármacos

 

Diabetes para Principiantes. Prefacio.

David despertó a las 4 de la mañana impulsado por un intenso deseo de orinar; hacía meses que esa urgencia nocturna se había instalado en su vida como una ocupación adicional a la natural de dormir, interrumpiendo sus sueños y obligándolo a levantarse de la cama y visitar el baño, a veces en medio del incomodo frío de la noche; adicionalmente, después de satisfacer su necesidad, un temblorcito fino, similar al escalofrío, recorría su cuerpo, llevándolo a tomar un poco de jugo o un vasito de Coca-Cola que con el tiempo había identificado como seguro remedio para calmar su estremecimiento. Tras un insomnio de algunos minutos que con frecuencia parecían horas, volvía a conciliar el sueño, para despertar, más tarde, con un apetito feroz, que mitigaba gracias a las habilidades culinarias de Adriana, su esposa y compañera, quien también, meticulosamente, colocaba entre él y el desayuno, una fila de píldoras y capsulas recetadas por su Doctor, para tragarlas con un poco de agua, y así, pasar un día más de su vida conviviendo lo mas cómodamente posible con su otra compañera, fiel como su sombra, llamada diabetes.

En México, la diabetes, cuyo nombre mas apropiado es diabetes mellitus, se encuentra entre los principales padecimientos causantes de muertes e incapacidad entre la población, al grado que las autoridades han alertado dramáticamente sobre la importancia de su detección, tratamiento y control. Según algunos especialistas, como el Dr. Valentín Gómez Pedraza, Jefe de Endocrinología del Hospital General de México en la capital de la República, existen alrededor de 13 millones de enfermos en todo el país, de una población total aproximada de 122 millones de personas; de esa tremenda cantidad, se estima que la mitad de los enfermos aún no son diagnosticados y por tanto, desconocen padecer de diabetes. Según sus estimaciones, para 2050, con una población estimada en 150 millones de personas y manteniendo el mismo ritmo de crecimiento de la enfermedad, el número de pacientes afectados por la diabetes podría ser de 30 millones de personas, 1 de cada 5 en el territorio nacional. Son estas cifras las que han preocupado a los médicos y la autoridades de salud, pues por sus dimensiones puede convertirse en un problema de salud pública muy difícil de manejar en todos los aspectos, social, médico y, sobre todo, económico; no por nada se ha calificado como epidemia nacional.

Las causas que provocan diabetes son múltiples, pero sin duda es la desinformación y la popularidad de verdades a medias las que mucho han contribuido a que cada día surjan nuevos enfermos y se compliquen gravemente los ya existentes, convirtiendo esta enfermedad en un sinónimo de muerte lenta, silenciosa y costosa; la educación sobre este tema es, entonces, una herramienta muy importante para tratar adecuadamente con este mal, de forma que las personas sanas puedan evitar enfermar y, aquellas enfermas, puedan vivir bastante cómodamente con ella. La prevención y la detección oportuna, incluso sin atención médica profesional sino la derivada del autocuidado, pueden salvar muchas vidas, manteniendo a raya a esta enfermedad que, como aprenderemos en esta serie de Diabetes para Principiantes es casi desconocida por la mayor parte de la población, niños incluidos, quienes, dicho sea de paso, deben aprender cómo evitarla, sobre todo considerando que cada día es más frecuente entre ellos y la población juvenil.

Diabetes para Principiantes es un manual informativo que reúne en términos sencillos la mayor información posible sobre la diabetes mellitus, sus causas, detección, tratamiento y manejo, dirigido al público en general, considerando también datos sobre mitos y verdades a medias populares en nuestro país, así como consejos sobre alimentación que, seguramente, contribuirán a evitar malas experiencias con esta agresiva y, paradojicamente, dulce enfermedad.

Dr. Sergio M. García-López, Autor

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