#Constituyentes InBox. La Ciudad del Caos.

Esta mañana, martes 24 de mayo de 2016, un deslave obligo a las autoridades del metro de la Ciudad de México a suspender el servicio que recorre el tramo entre la estación Taxqueña y Xola de la línea 2 del transporte colectivo; las consecuencias, ya habituales en estos casos, son de un sórdido caos para automovilistas y peatones, los cuales exponen sus vidas al abordar vehículos hasta en doble fila en medio de un casi inhumano conglomerado de usuarios que favorece toda clase de abusos que, incluso, afecta a personas de la tercera edad, niños y, por supuesto, mujeres; el frenesí de recuperar el tiempo perdido genera un estado de humor tal, que la tendencia a los conflictos es una sensación perceptible en el ambiente, un ambiente que está lejos de fomentar la convivencia ciudadana, la paz social y la productividad laboral; como acento a este caos urbano, el bloqueo de la Calzada de Tlalpan a la altura de San Antonio Abad, a escasos metros del Centro Histórico de la capital, unido a la mala calidad del aire y la contaminación auditiva, crean una estampa inequívoca de una ciudad frágil, enferma, de marcada tendencia al caos. Una ciudad donde los capitalinos son una especie de humanos con habilidades de supervivencia particulares y con una altísima propensión a la frustración, la violencia, la hipertensión arterial y la neurosis; ciertamente un ambiente hostil para ejemplares promedio de la raza humana.

Las causas que han conducido a la disfuncionalidad de la megalópolis llamada Ciudad de México son múltiples; enumerarlas es un ejercicio que se ha quedado en advertencias científicas serias desoídas por la administración política de la Capital y en planificaciones poco profesionales que evidencian su ineficacia al perpetuar la fragilidad operativa de la metrópoli en momentos de crisis; por fortuna, hasta el momento, para los habitantes del antiguo Distrito Federal, la ciudad no ha enfrentado un estado extremo de emergencia como ocurrió durante los sismos de 1985, pues no sabemos bien a bien como podría enfrentar la administración local un estado tal de calamidad urbana. Ante esta evidencia, urge la aplicación de una estrategia urbana inteligente y científica con enfoque humano que piense en los habitantes del Valle de México y no en los ingresos económicos de unos cuantos políticos y empresarios que han hecho de la megalópolis su feudo personal; es esta planificación en la que deben pensar los aspirantes a Constituyentes de la Ciudad de México que, a poco tiempo de cerrar sus campañas, se desviven por convencer a los habitantes de que son la panacea de todos los males políticos de la, otrora, Ciudad de los Palacios.

He aquí unos cuantos aspectos que presento a los notables candidatos para que, en verdad, los tomen en cuenta, si es que realmente buscan el beneficio de la Ciudad de México y sus habitantes:

  1. La Ciudad de México requiere reducir de forma gradual e inteligente su población fija y flotante. Los servicios urbanos y la infraestructura de la capital están alcanzando un nivel de suficiencia critico; el agua, los servicios médicos públicos, el transporte, la vivienda y la oferta educativa son un claro ejemplo de que la capital no puede seguir manteniendo el mismo ritmo de crecimiento y desarrollo. No se trata de “correr” a la población, sino de descentralizar la ciudad, sobre todo en lo relativo a la administración pública y las grandes empresas, que pueden trasladar sus operaciones a otras ciudades que ofrezcan mejores condiciones de vida y convivencia para los trabajadores, empleados y sus familias. Para conseguir un plan maestro de desarrollo de la Ciudad en los próximos años, se requiere de la participación de científicos y expertos en cada uno de los temas de urbanismo que he mencionado, acotando la intervención del Gobierno de la Ciudad que ha fomentado, como consecuencia de intereses económicos cuestionables, el frenético desarrollo inmobiliario de la urbe. 
  1. Consagrar el limite crítico de crecimiento poblacional de la Ciudad de México. Ninguna ciudad o núcleo poblacional puede crecer a un ritmo continuo de forma estable y segura. La ciudad, sus recursos y servicios, tienen un límite operativo vinculado al nivel óptimo de vida de sus habitantes y su población flotante, lo que incluye el uso de vehículos automotores, que debe delimitarse de forma específica para evitar la polución y la disfunción circulatoria de los espacios urbanos; una estricta política de desarrollo inmobiliario tanto en materia de casas-habitación como de desarrollo de espacios comerciales permitiría limitar el vicioso circulo de oferta-demanda que por intereses creados está acabado con nuestra ciudad; a más casas-habitación, más habitantes, a más centros comerciales, mas compradores; debe acotarse constitucionalmente la avaricia de empresarios y políticos que arrastran consigo a los habitantes de la metrópoli y comprometen el medio ambiente urbano de los mexicanos del futuro. 
  1. Consagrar la educación en salud y urbanismo en la currícula regular de estudiantes de educación básica y media básica. Tan importante como aprender geografía, matemáticas e historia, es enseñar a los estudiantes, sobre todo a los jóvenes ciudadanos, el valor de la vida en todas sus formas, particularmente la humana, y los mecanismos de convivencia social e interacción con la urbe que es la Ciudad de México. Muchos buenos resultados deberán obtenerse de educar con miras a valorar la vida y la convivencia; la educación, en este sentido, adquiere un valor funcional estratégico para la operación futura de la metrópoli, donde su capital más importante es el de carácter humano y social. Una sociedad informada con conocimiento inteligente adquiere invaluables herramientas de desarrollo económico y social, al tiempo que es más fácilmente gobernable, y, por tanto, más productiva.

Por el momento dejo aquí estas aportaciones para quien quiera considerarlas seriamente. Los capitalinos no merecen ver degradado su nivel de vida como resultado de intereses mezquinos e ignorancia en la administración de una de las ciudades más grandes del mundo. Existen problemas satélites, como la corrupción y la inseguridad, pero estoy seguro que los enumerados constituyen parte de la raíz de estos últimos.

Si en verdad los candidatos están interesados en el bien público, reflexionen a profundidad sobre la necesidad de terminar con esta Ciudad del Caos.

Espero toda clase de comentarios, opiniones y propuestas. Hasta la próxima columna.

 

Dr. Sergio García-López, médico, periodista y analista de los sistemas de salud

Mail sergio.garcialopez@live.com.mx Twitter @sergio_untradio

www.sergiogarcialopez.com.mx

 

Carta abierta de una artista al Presidente Enrique Peña Nieto

Ciudad de México, 17 de mayo de 2016

Lic. Enrique Peña Nieto

Presidente Constitucional de los

Estados Unidos Mexicanos

Lic. Aurelio Nuño Mayer

Secretario de Educación Pública

Sen. Lic. Miguel Barbosa Huerta

Presidente del Senado de la República

Dip. Lic. José de Jesús Zambrano

Presidente de la Cámara de Diputados

A mis conciudadanos,

 

¡NECESITO DE SU APOYO!

Mi nombre es Lorena Guadalupe Núñez Vázquez, tengo 22 años y soy de la Ciudad de México, actualmente soy estudiante en la Facultad de Derecho de la UNAM.

Éste año gané la “Beca Artista Emergente” otorgada por el actor y cineasta Robert Redford/Iniciativa Milagro, y soy la primera mexicana en recibirla. Gané la beca por un portafolio artístico y dos ensayos, uno de ellos sobre la investigación que he desarrollado los últimos años respecto a los Derechos de los Animales y la nueva generación de derechos en proceso de creación actualmente alrededor del mundo, dentro de los que se incluirán los Derechos de los Animales y todas las problemáticas sociales relacionadas con el medio ambiente y los recursos naturales, tema sobre el cual realizaré un documental cinematográfico en el marco de los estudios que esta oportunidad como becaria me ofrece. También quiero expresar mi compromiso y preocupación por los niños y jóvenes mexicanos; a quienes en su momento añoro apoyar e impulsar.

La beca de que fui objeto consiste en cursar la Licenciatura en Artes en la Universidad de Arte y Diseño con Cinematografía en Santa Fe, Nuevo México, Estados Unidos, y cubre la tercera parte de los costos totales de la carrera. Mis materias de estudio serán cinematografía y artes visuales y formaré parte de “Talleres Redford”, cursos impartidos por miembros del Instituto Sundance, entre otros. Para poder asistir a la universidad con la visa correspondiente durante los cuatro años que dura la carrera, las autoridades estadounidenses me piden comprobar la solvencia de los costos totales de la misma. Los costos anuales para asistir son de $ 44,768 USD, y en suma, por los cuatro años, se requieren $ 179,072 USD, de los cuales la Beca Artista Emergente cubre $ 60,000 USD.

Según lo anterior, resta un total de $ 119,072 USD por cubrir, equivalente aproximado a $ 2,100,000 pesos mexicanos, los cuales debo cubrir a más tardar el viernes 27 de mayo del año en curso para poder realizar los trámites necesarios para asistir a tiempo al comienzo del año escolar. Ni mi familia ni yo tenemos los recursos suficientes, mi única esperanza para aprovechar ésta única e irrepetible oportunidad es que otras personas crean en este proyecto apoyándome económicamente, como Robert Redford lo está haciendo.

Les pido desde lo más hondo del corazón que POR FAVOR me ayude, apoye al talento mexicano, promueva la cultura y crea en ésta artista, como agente de cambio positivo social y como ciudadana de México y del mundo, cómo lo está haciendo el actor Robert Redford.

He hecho absolutamente todo en lo que he podido pensar para solucionar este problema, en México no existen becas ni financiamientos para estudiar Licenciatura en Artes, y por no ser ciudadana estadounidense no puedo acceder a los apoyos que ofrecen con los que solucionan la situación de sus estudiantes en cuestión de días, incluso cuando no han obtenido becas ni algún tipo de premio.

LA TRASCENDENCIA DEL PREMIO ES INTERNACIONAL, el premio no había sido otorgado jamás antes a una joven mexicana, y aún no ha sido otorgado a jóvenes de la mayoría de los países más desarrollados del mundo, como Canadá, Australia, o del continente europeo; asimismo, es seguramente una de las más grandes distinciones otorgadas a ciudadanos mexicanos éste año en todo el país.

Por favor trate de imaginar por un momento, de visualizar la relevancia de la oportunidad que tengo, la visión de lo que en el futuro yo aportaré a nuestro país. Por esta razón, y obligada por la necesidad de solucionar ésto antes del 27 de mayo de éste año, LE RUEGO NO DEJE EN ESTADO DE ABANDONO AL TALENTO MEXICANO. Si no es posible los cuatro años, le ruego me ayude con uno o dos años, pero POR FAVOR, no deje que se pierda esta gran oportunidad.

Confió en su generosidad y solidaridad con la educación y la juventud mexicana. Quedo a la espera de sus comentarios a esta misiva, la cual representa mi desesperado intento por aprovechar una irrepetible oportunidad,

Respetuosamente

Lorena Guadalupe Núñez Vázquez

Contacto 58 48 33 92 Ciudad de México

http://lorenaartista.wix.com/lorenaartista

(Reproducido fielmente con autorización de la artista)

Brillante artista mexicana corre riesgo de perder beca Redford

Un desesperado grito de ayuda brota de los labios de Lorena Guadalupe Núñez Vázquez, artista mexicana de 22 años originaria de la Ciudad de México y estudiante de la Facultad de Derecho en la UNAM

Una joven estudiante de derecho y artista plástica ha recorrido un difícil camino para conseguir apoyo económico para viajar a los EUA e incorporarse al plan de estudios de la Beca Redford la cual obtuvo por sus méritos artísticos. A continuación, la historia contada por ella misma:

“Este año gané la “Beca Artista Emergente” otorgada por el actor y cineasta Robert Redford/Iniciativa Milagro, y soy la primera persona proveniente de México en recibirla. Gané la beca por un portafolio artístico y dos ensayos, uno de ellos sobre la investigación que he desarrollado los últimos años respecto a los Derechos de los Animales y la nueva generación de derechos siendo creados actualmente alrededor del mundo, dentro de los que se incluirán los Derechos de los Animales y todas las problemáticas sociales relacionadas con el medio ambiente y los recursos naturales, sobre este tema realizaré un documental cinematográfico en el marco de esta oportunidad académica.

La beca que me otorgaron consiste en cursar la Licenciatura en Artes en la Universidad de Arte y Diseño de Santa Fe Nuevo México, Estados Unidos, y cubre la tercera parte de los costos totales de la carrera. Mis materias de estudio serán cinematografía y artes visuales y formaré parte de “Talleres Redford” impartidos por miembros del Instituto Sundance, entre otros. Para poder asistir a la universidad con la visa correspondiente los cuatro años que dura la carrera las autoridades estadounidenses me piden comprobar la solvencia de los costos totales de la carrera. Los costos anuales para asistir a la Universidad de Arte son de 44,768 USD, y en suma, por los cuatro años, se requieren 179,072 USD, de los cuales la Beca Artista Emergente cubre 60,000 USD.

Queda un total de 119,072 USD por cubrir, equivalente a alrededor de 2,100,000 pesos mexicanos, los cuales debo cubrir a más tardar el viernes 27 de mayo de este año, como requisito para poder realizar los trámites necesarios para asistir a tiempo al comienzo del año escolar; debido a que ni yo ni mi familia tenemos los recursos necesarios, mi única esperanza para aprovechar esta única e irrepetible oportunidad es que otras personas sigan creyendo en mí y apoyándome, como Robert Redford lo está haciendo.

Les pido desde lo más hondo de mi corazón POR FAVOR me ayuden; apoyen al talento mexicano, promuevan la cultura y crean en mi como artista, como agente de cambio positivo social y como ciudadana de México y del mundo, cómo lo está haciendo el actor Robert Redford.

He hecho absolutamente todo en lo que he podido pensar para solucionar este problema; en México no existen becas ni financiamientos para estudiar Licenciatura en Artes, y por no ser ciudadana estadounidense no puedo acceder a todos los apoyos que ofrecen allá, con los que solucionan la situación de todos y cada uno de sus estudiantes en cuestión de días, incluso cuando a los estudiantes no les han ofrecido becas ni ningún tipo de premio.

La trascendencia del premio es internacional; el premio que me ha sido otorgado no ha sido otorgado jamás antes a una joven proveniente del territorio nacional, y el premio aún no ha sido otorgado a jóvenes de la mayoría de los países más desarrollados del mundo, como Canadá, Australia, o del continente europeo entero, lo que lo convierte en uno de los Premios más importantes y trascedentes otorgados este año a una joven mexicana en todo el país.

Por favor traten de imaginar por un momento, de visualizar la relevancia de esta oportunidad que tengo frente a mí, la visión de lo que en el futuro yo podría aportar a nuestro país. Por esta razón, y obligada por la necesidad de solucionar esto antes del 27 de mayo de este año, les ruego no dejen en estado de abandono al talento mexicano. Si no es posible los cuatro años, les ruego me ayuden con uno o dos años, pero POR FAVOR, no dejen que se pierda esta gran oportunidad, en nombre mío y de México.”

Si gustan apoyar el talento mexicano y en particular a Lorena Guadalupe Núñez Vázquez, pueden hacer sus aportaciones a la cuenta Banamex No. 5204 1650 9539 1094, clave interbancaria (CLABE) 0021 8070 1111 4701 73.

Para mas información sobre la artista contactar a:

Teléfono 58 48 33 92, móvil 044 55 44 98 59 24

Twitter: https://twitter.com/ApoyemosaLore

 Facebook: https://www.facebook.com/ApoyemosALore/

 Instagram: https://www.instagram.com/lorenaartista/

 Página web: http://lorenaartista.wix.com/lorenaartista

 Mail: apoyemosalore@gmail.com

“Gracias desde el fondo de mi corazón por su solidaridad y apoyo.”

 

 

 

 

 

 

El derecho a la salud, una prioridad constitucional para la Ciudad de México

En el marco del Día Mundial de la Enfermería, ocasión que permite reconocer la labor invaluable de estos profesionistas sanitarios en los que recae la invaluable e indispensable labor del cuidado de los enfermos en clínicas y hospitales mexicanos, el Dr. Sergio Garcia, candidato a diputado Constituyente por el Partido del Trabajo, destacó en las instalaciones del Centro Médico Nacional Siglo XXI del IMSS, que resulta imperativo impulsar un nuevo concepto constitucional sobre el derecho a la salud y los servicios médicos en la Ciudad de México, en virtud “de la cada vez mayor ineficacia e insuficiencia de las instituciones de atención medica de la capital para la atención dedicada y adecuada de los enfermos radicados en la capital, fallas derivadas de la escases de recursos materiales y humanos que a pasos agigantados devoran al Sistema de Salud de ex Distrito Federal y del país entero”.

“Los recursos económicos y materiales escasos, la baja tasa de formación de especialistas, la inadecuada distribución geográfica de médicos y personal de salud, la inexistente educación en salud en los programas escolares de la Ciudad y del país, y la cada vez más estrecha dieta presupuestal al sector, entre otros factores, están determinando la perdida lenta y progresiva del derecho a la salud para los habitantes, tal y como lo establece el artículo 4º de la Ley de Salud del Distrito Federal que aún se encuentra en vigor y que claramente establece que el Gobierno de la capital protegerá la salud de sus gobernados con el fin de mejorar la calidad de su vida y, aun mas, prolongar su vida”

“Para que los gobernados disfruten de un mejor sistema de salud en la capital, que debe ser un modelo de gobierno para el resto de las entidades que componen la República, debe perfeccionarse la garantía constitucional del derecho a la salud y a su recuperación, de modo que origine un conjunto de leyes secundarias que garanticen el sano y sostenible desarrollo del Sistema Capitalino de Salud, en sincronía con la legislación federal, y que permita, en la práctica, resolver el problema grave de acceso universal a los servicios médicos por parte de la población de la capital, minimizando el factor económico de los enfermos al momento de requerir de recursos técnicos y/o materiales para poder curarse, teniendo como único límite el que la naturaleza de la enfermedad y los avances técnicos de la medicina establezcan”.

 “Debe terminar la distinción, ampliamente extendida en la práctica, de medicina para pobres y medicina para ricos, lo que implica crear un mandato constitucional para priorizar la salud individual y comunitaria de los habitantes del país; debe impulsarse la formación local de especialistas médicos y personal sanitario, al tiempo que debe reformarse, a través de leyes específicas para el efecto, la forma como los profesionales de la salud deben ejercer su trabajo, en condiciones apropiadas y seguras de trabajo (sic), que fomenten su vocación dedicada al cuidado de los enfermos, con un profundo compromiso social, seguridad laboral y económica y en un marco de compromiso y solidaridad nacional”

El candidato, médico de profesión, concluyo: “Nada de esto es posible sin una ley suprema que consagre un derecho humano tan obvio, el derecho a curarse tras sufrir una enfermedad sin depender de la pobreza o riqueza que se posea; todos somos iguales ante la ley y debemos serlo, también en la salud y la enfermedad”

Ciudad de México, 12 de mayo de 2016

#Constituyentes InBox. Con miras al 5 de junio.

A lo lejos, en el horizonte político cercano de la Ciudad de México, se vislumbra la confusamente esperada elección a diputados que compondrán el Congreso Constituyente de la nueva, políticamente hablando, capital de la República. Los pobladores de esta megalópolis aún reaccionan con cierta indiferencia ante este ejercicio democrático, en virtud de la desgastada figura de los políticos, no sólo del viejo D.F., sino del país entero.

La ciudad se ha tornado en una arena, con retórica similitud al circo romano de los gladiadores … y sus candidatos, en luchadores técnicos y rudos enfrentados en medio de un caos de ideas que, visto con detenimiento, parecen pensar poco o nada en los problemas reales que afectan a los electores ciudadanos que están solo para entregar un voto convenientemente decidido tras un cuidadoso marketing plan de los partidos políticos, influencia decisiva aún en el caso de los candidatos mal llamados independientes.

La independencia política de los candidatos es un slogan elegante esgrimido para no desprestigiar un  proceso que se antoja ciudadano y republicano.

Pero tras bambalinas, la lucha por un escaño que, hasta hora se supone honorífico y sin remuneración, se ha convertido en un apasionado duelo de poderes políticos. Los partidos miden su fuerza y establecen alianzas que les permitan conservar su cuota de influencia en un territorio estratégicamente valioso para las elecciones federales de 2018, no sin antes asegurarse los intereses ya establecidos del Gobierno en turno, a través de sus escaños ya reservados. Esa parece ser la meta verdadera. La naciente Ciudad de México, la #CDMX según la bautizaron los operadores de comunicación del Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera, es la dama en el ajedrez político que podría decidir al sucesor del Presidente Enrique Peña Nieto.

Hasta ahora son pocas las propuestas originales, inteligentes y razonables llevadas al electorado por los candidatos a diputados constituyentes de la #CDMX; los acercamientos a los ciudadanos, así como los foros para escuchar sus necesidades y propuestas, han escaseado en el ambiente capitalino, y las soluciones se repiten y duplican sin un análisis congruente que los habitantes de la megalópolis puedan entender. Los actos políticos y mítines populares recuerdan más el acarreo y la demagogia política de vieja escuela, que la consulta y el interés sincero de los candidatos por los problemas que aquejan a los habitantes de la capital, lo que parece abonar a la indiferencia y desconfianza de los principales actores de la elección del 5 de junio.

¿Es verdad que los mexicanos, dentro y fuera de la capital, estamos listos para una democracia funcional? ¿Será que en el organigrama funcional del país primero van los políticos y sus cortes y al final los ciudadanos y sus necesidades?

Preguntas políticamente incómodas, con respuestas que parecen obvias para el ciudadano de a pie que carece de agua, servicio médico y empleo, y quién paga con su sufrido salario los errores y desatinos de un gobierno que parece experimentar modelos desordenados para administrar la Ciudad.

En una histórica entrevista concedida al periodista norteamericano James Creelman, Porfirio Díaz Morí, el hasta hoy desterrado dictador mexicano por quien se gestó la Revolución Mexicana, sentenció “nuestra mayor dificultad la ha constituido el hecho de que el pueblo no se preocupa lo suficiente acerca de los asuntos políticos como para formar una democracia. Los indios […] están acostumbrados a guiarse por aquellos que poseen autoridad en vez de pensar por sí mismos”

Me quedo con la incomodidad de las palabras de Díaz, aunque lo invito a reflexionar a Ud., estimando lector y potencial elector, sobre la vigencia de las palabras del general oaxaqueño. México aún es presa de la cosecha de electores.

Espero toda clase de comentarios, opiniones y propuestas. Hasta la próxima columna.

 

Dr. Sergio García-López, médico, periodista y analista de los sistemas de salud

Mail sergio.garcialopez@live.com.mx Twitter @sergio_untradio

www.sergiogarcialopez.com.mx

 

¿Derecho a la salud o derecho a recuperar la salud? La necesidad de un nuevo concepto constitucional en México

Cualquier ciudadano es testigo de calidad de la dificultad que implica recibir atención médica pronta y efectiva en las instituciones públicas destinadas a tal fin en nuestro país, al mismo tiempo que puede percibir el alto costo, con frecuencia prohibitivo, de los servicios médicos privados que constituyen la alternativa natural en caso de necesidad urgente de atención para recuperar la salud y salvar la vida, servicios que han experimentado un boom empresarial, particularmente en las grandes y populosas ciudades.

Para todos es evidente, también, la desigualdad que domina en este modelo de atención sanitaria, donde la mayor parte de la población, un 88% (repartida entre el IMSS, ISSSTE, PEMEX, Seguro Popular) aproximadamente, recibe los servicios destinados a recuperar su salud y/o salvar su vida, en condiciones carenciales cada vez más evidentes y que se contraponen al concepto inespecífico constitucional de derecho a la salud; por su parte, solo un 11% aproximadamente, según cifras del INEGI, cuenta con la capacidad económica para atenderse en unidades médicas privadas, donde la calidad y disponibilidad de los recursos necesarios para la atención superan en mucho, proporcionalmente, a su contraparte pública.

En términos legales, en México el derecho a la salud se consagra como derecho social en el párrafo cuarto del artículo 4º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que a la letra dice “Toda persona tiene derecho a la protección de la salud. La ley definirá las bases y modalidades para el acceso a los servicios de salud y establecerá la concurrencia de la Federación y las entidades federativas en materia de salubridad general, conforme a los que dispone la fracción XVI del artículo 73 de esta Constitución”; a su vez, la citada fracción solo establece la creación de un Consejo de Salubridad General, dependiente del Presidente de la República, para ejecutar, de la forma que considere conveniente, las medidas necesarias para proteger a los habitantes de la enfermedad y las epidemias, sin más precisiones sobre el tema; otras normas de carácter administrativo se dictan, para el Distrito Federal, en su Ley de Salud decretada en el año 2009 por el entonces Jefe de Gobierno del D.F., Marcelo Ebrard Casaubon, destacando, en su artículo 4º, párrafos I y II que la “protección a la salud” implica “el bienestar físico y mental del individuo, para contribuir al ejercicio pleno de sus capacidades” al tiempo que pretende “prolongar y mejorar la calidad de la vida humana” mediante, la “garantía de seguridad sanitaria para los habitantes” (Párrafo VIII, Artículo 4º, Ley de Salud del D.F.)

De este análisis documental esencial se desprende que el Estado debe garantizar la protección de la salud y la vida humana a través de leyes específicas en la materia; hay que destacar que toda esta estructura jurídica tiene un fin práctico fundamental, garantizar, en la medida en que el Estado lo privilegie, el derecho inalienable de un individuo a cuidar su salud, para no enfermar, y una vez enfermo, acceder a los medios técnicos y recursos materiales necesarios para recuperar su salud hasta el límite que la práctica y la ciencia médica lo permitan, entendiéndose, este último límite, ajeno en gran medida a la condición económica del individuo en cuestión. Así lo ofrece la ley, así dicta la razón social que debiera ser, que, bajo la protección y los recursos del Estado, que existe para cuidar lealmente del pueblo que le da origen, la salud debe cuidarse lo necesario para no perderla, y en caso de ello, disponer de los necesario, sin distinciones ni prerrogativas de ningún tipo, para recuperarla en la medida de lo técnicamente posible.

Pero el mundo real es muy distinto al refinado escenario jurídico.

 En un escenario donde se discuten discriminaciones de toda clase, donde se pretende defender la pluralidad y las desigualdades en aspectos como los políticos y electorales, los sexuales y sociales y donde se dicen defender los derechos humanos a ultranza, acudimos diariamente a una de las injusticias más extendidas en México, de las que, estimado lector, quizás somos, ahora mismo, usted y yo, victimas inconscientes; el derecho a recuperar la salud, un concepto más extenso e incluyente que él solo, simple y jurídicamente inoperante, derecho a la salud.

 Ahora mismo, miles de mexicanos acuden, algunos desesperados, a buscar la solución a problemas en su salud, algunos casi triviales y de modesta gravedad, otros donde el tiempo, el personal calificado y los materiales y recursos físicos de naturaleza médica resultan determinantes para mantener la vida e integridad de algún ser humano; esos mismos mexicanos estarán enfrentándose, en una inmensa proporción, a carencias anticonstitucionales de personal médico calificado, medicamentos y material de curación, camas de hospital y/o algún otro menester necesario y sufrirán, en una forma usual de discriminación institucional, la pena de enfermar y/o morir por falta de recursos económicos. En algunos casos, haciendo un enorme esfuerzo, invertirán todo lo que poseen en la lucha contra la enfermedad, generándose, para sí y sus familiares, un padecimiento financiero de graves repercusiones familiares y sociales, denominado por los analistas, gastos catastróficos.

Esa no parece ser la esencia de lo vertido en la ley, tanto en la Constitución como en sus leyes secundarias relativas. Pese a ello, no existe, al momento, antecedente jurídico de demanda al Estado por no cumplir con la ley en su obligación de poner a disposición de los ciudadanos un sistema nacional de salud incluyente, igualitario y suficiente que cumpla con la esencia de lo redactado por los constituyentes y legisladores que lo propusieron, y donde la posesión de recursos materiales sea un factor de discriminación determinante para estar sano y conservar la vida. Ahora mismo existe un mercado de servicios médicos y medicamentos para mexicanos de muy distintas clases, de forma similar al existente bajo el sistema de castas en la antigua Nueva España.

 La salud en México no parece ser un derecho humano; se asemeja más a un producto, quizás un auto, que tiene distintos precios y consumidores de distintas capacidades económicas; existe, así, medicina para pobres y medicina para ricos.

 En un momento donde se eleva la temperatura para la elección en la Ciudad de México de una asamblea constituyente, la importancia de que los incipientes notables ofrezcan una ley uniforme, clara, objetiva, incluyente e igualitaria en lo relativo al derecho humano a la preservación y recuperación de la salud resulta históricamente trascendental; de su labor dependerá dotar a la Ciudad más importante del país, de un código ejemplar en materia sanitaria donde se establezcan reglas claras para el mercado privado de la salud, donde se consagre, para todos los habitantes por igual, el derecho natural, inalienable, de conservar en buen estado su vida según su propia decisión, sin depender de contar o no, con un peso en los bolsillos.

 

Dr. Sergio García-López, médico, periodista y analista de los sistemas de salud

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Mala Ciencia. Las victimas del Instituto de Neurología de México. Parte 1.

“Los magos pueden lograr más por medio de la fe que los médicos por la verdad.”
Giordano Bruno

Fue en la Revista Archivos de Neurociencias, Volumen 3, Número 1, donde se publicaba, en 1998, de forma prometedora, un artículo titulado “Análisis preliminar de un nuevo sistema de derivación para el tratamiento de la hidrocefalia”, investigación firmada por los doctores Miguel Ángel López-González, Antonio Benita-Bordes, Mario Izurrieta Ulloa y Julio Sotelo-Morales, este último, ex-Director de Investigación y Presidente del Consejo Técnico, ese año, del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía de la Secretaria de Salud en la Ciudad de México, una prestigiosa institución fundada en 1964 por el reconocido neurólogo chiapaneco Manuel Velasco Suarez; en este artículo se describían los experimentos llevados a cabo en la institución para tratar la hidrocefalia, un padecimiento que se caracteriza por la retención de líquido, el llamado cefalorraquídeo, en la caja craneana, lo que produce comprensión cerebral, daño neurológico grave y muerte en casos severos; los experimentos implicaban el uso de un nuevo dispositivo médico, fabricado con tubo de plástico Taygon® y diseñado por el investigador Sotelo Morales, implantado en varios enfermos con diagnósticos diversos, los cuales fueron vigilados y evaluados para conocer la efectividad y beneficio del, entonces, nuevo equipo de tratamiento, presumiblemente más barato y de desarrollo nacional. Las noticias en los años siguientes, sin embargo, demostrarían tristemente la existencia de un fraude científico de inhumanas consecuencias, envuelto en una impunidad criminal perpetuada por el tráfico de influencias y complicidad de las autoridades sanitarias del país, indulgentes a grado doloso, ante lo que la evidencia prueba como un ejemplo vergonzoso de despotismo médico y arrogancia científica; la presente investigación no es nueva; fue abordada por diversos medios y denunciada por varios personajes, con consecuencias funestas en todos los casos y, peor aún, con víctimas fatales que murieron en silencio, arrastrando con ellos a sus familias que desde entonces esperan explicaciones y actos de justicia por parte de las autoridades mexicanas.

El caso Walkup

María de Lourdes Walkup Mentado, una mujer de 54 años en 2015, fue atendida en 2006 en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velasco Suarez”; allí fue diagnosticada, utilizando diversos estudios, como portadora de un tumor benigno denominado meningioma que comprimía la masa de su cerebro, razón aparente por la que se le colocó un dispositivo médico novedoso en fase experimental, un tubo de Taygon® diseñado por un neurólogo clínico, experto en neuroinmunología y neurovirología, el Dr. Julio Sotelo-Morales; cabe precisar que informes oficiales establecen que la colocación y supervisión del funcionamiento del dispositivo fue realizada por médicos en formación, residentes de diversas especialidades médicas en el campo de la neurología, sujetos a la disciplina hospitalaria y las indicaciones de médicos de jerarquía superior, en un escenario donde el Dr. Sotelo-Morales fungía como Presidente del Consejo Técnico del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía e Investigador Nacional Nivel III, del Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México. Tras la colocación del dispositivo, la paciente Walkup sufrió diversas complicaciones, algunas inherentes a la presencia del tumor y otras muchas ligadas al dispositivo colocado en su cerebro, complicaciones como la salida de líquido cefalorraquídeo por la nariz, hasta mareos, dolor e incapacidad de dormir en posición horizontal, característica, por cierto, especialmente ligada al dispositivo diseñado por el investigador Sotelo. Fueron las complicaciones lo que llevaría a la ciudadana Walkup y a su familia a levantar una denuncia de hechos ante el Ministerio Público de la Federación en Cuernavaca, Morelos, el 24 de marzo de 2009.

Tras una evaluación detallada, institucional, por parte de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico, dictamen médico 360/09, expediente CONAMED 2806/09 de enero de 2010, está observó lo que se constituyó como abusos y omisiones graves de la práctica médica relacionada con la colocación del catéter de Taygon®, denominado por su creador Sistema de Derivación Ventriculoperitoneal de Flujo Continuo INNN, hoy en desuso, y que implicaron la experimentación NO AUTORIZADA en seres humanos, sin permiso de las autoridades de la Secretaria de Salud ni del propio Instituto con un dispositivo no probado en animales de experimentación y sin siquiera autorización formal para su utilización por parte de la Comisión Federal para la Prevención de Riesgos Sanitarios, COFEPRIS; las conclusiones del dictamen son tajantes y absolutas, “apreciamos mal praxis del personal administrativo del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco Suarez, al permitir el empleo de un dispositivo en fase de investigación como un recurso de atención medica ordinaria”     

A pesar de las demandas por una explicación, una indemnización y tratamiento médico suficiente y adecuado para la paciente Walkup, esta falleció hace unas semanas en medio de la indiferencia de las autoridades de salud del país, del Instituto Nacional de Neurología y del autor intelectual del abuso científico del que fue objeto, Julio Sotelo-Morales, pese a que su caso fue presentado, en 2012 y con apoyo del obispo Raúl Vera López, destacado activista, ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Adicionalmente a lo registrado en el dictamen de la CONAMED, existen datos reprochables sobre el deficiente dispositivo de Taygon®; Silvia Walkup, hermana de la paciente, afirmo haber pagado hasta $ 300,000 pesos en el procedimiento ligado al dispositivo, un tubo con un costo material no mayor a un par de cientos de pesos. Por su parte investigadores como Eldon L. Foltz, neurocirujano de la Universidad Estatal de Michigan Harold Portnoy, miembro de la Asociación Americana de Neurocirujanos, llegaron a reprochar al Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía el procedimiento utilizado, en virtud de que se basaba en estudios médicos realizados en los años 50´s.

Desconocemos a detalle el desenlace del experimento en los diversos humanos usados como especímenes de investigación. Según se desprende del mismo estudio citado al inicio de esta nota, el articulo publicado en la Revista Archivos de Neurociencias de 1998, el tubo plástico de Taygon® también fue aplicado a recién nacidos, “su aplicación en 12 recién nacidos con hidrocefalia congénita no fue satisfactoria, para lo que es necesario un diseño especifico con ciertas modificaciones para las diferencias anatomofuncionales con los adultos” (Arch Neurocien Mex Vol 3 No 1, 1998, página 27)

Si bien la ciencia funda su avance en la experimentación, es mundialmente reconocido que existe una serie de pasos a seguir, apegados a la ética y a la honestidad científica, que debe obedecer todo bienintencionado hombre de ciencia. Cabe citar aquí la promulgación del Código de Nuremberg, en 1947, consecuencia del juicio a los médicos que habían realizado experimentos atroces con prisioneros y detenidos sin su consentimiento durante la Segunda Guerra Mundial. El Código, cuyo objetivo es proteger la integridad de la persona que se somete a un experimento, estipula las condiciones necesarias para la realización de trabajos de investigación en seres humanos, haciendo hincapié en “el consentimiento voluntario” de esa persona. Un consentimiento voluntario que María de Lourdes Walkup Mentado jamás otorgó.

Conocer de este caso y otros más de naturaleza similar persigue sentar un precedente útil, justo y ejemplar sobre los actos que llevan a cabo los investigadores mexicanos en materia médica y de salud. Las autoridades no pueden seguir indiferentes ante estas gravísimas faltas en términos de derechos humanos en nombre de la ciencia o de intereses, peor aún, ajenos a ella. El Dr. Sotelo-Morales dirige ahora mismo el Laboratorio de Neuroinmunología en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía y se ha negado repetidas veces a tratar el tema; al mismo tiempo funge como destacado miembro de múltiples Juntas de Gobierno de varios Institutos Nacionales de Salud incluido, por supuesto, el Instituto Nacional de Neurología, el cual dirigió de 1998 a 2007.

Existen otras víctimas del abuso científico en el INNN; de ellas trataré en próximas columnas.

 Dr. Sergio García-López, médico, periodista y analista de los sistemas de salud

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El día del médico.

El día del médico en México se celebra el 23 de octubre de cada año desde 1937, a propósito de la creación de lo que hoy es la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, denominada en aquel momento Establecimiento de Ciencias Médicas, posterior a la clausura de la entonces Real y Pontificia Universidad de México, decretada por el médico y Presidente de la República, Dr. Valentín Gómez Farías, en 1833. De este modo se inició un reconocimiento público a los profesionales de la medicina en el país y a la misma medicina institucional en México.

Pero lejos de celebrar con un ánimo positivista, para el gremio las cosas han cambiado mucho en los meses recientes. Consecuencia de la degradación operativa y técnica de las instituciones públicas de salud y de frente a las reformas administrativas del sector por parte del Gobierno de la República, adicionalmente al desorden que priva en el mercado de la atención de primer contacto con la población, específicamente al relacionado con los médicos generales y familiares, los consultorios de bajo costo y aquellos gratuitos, los médicos, en particular quienes laboran en hospitales públicos, llegan a este 23 de octubre de 2015 bajo la inquisitiva mirada de la opinión pública que los juzga severamente en base a un cúmulo de deficiencias que, con frecuencia, están lejos de su esfera de dominio, desatando una oleada mediática de desprestigio social.

Los médicos generales luchan por sobrevivir como consecuencia de la instalación de un modelo populista de apoyo a las clases menos favorecidas de consultorios populares de bajo costo y grandes carencias.

Al momento, la medicina mexicana ve con tristeza la grave falta de presupuesto y el desorden administrativo que impide la formación de nuevos especialistas y la mejora de horarios de trabajo y condiciones laborales, sin contar la retribución económica. Con tristeza vive el abandono gubernamental y la incomprensión de la población a la que sirve.

Estamos lejos de celebrar un Día del Médico que implique un reconocimiento verdadero a la noble tarea de asistir humanamente al pueblo de México. Atinadamente, y debido a una crisis provocada por una contingencia climática, fue cancelada la celebración de este día por el Presidente Enrique Peña Nieto.

Tenemos poco que celebrar, en la realidad, por la medicina de México, y mucho que agradecer en lo personal a los más de 350,000 médicos de este grandioso y vapuleado país.

Felicidades a todos ellos.

Dr. Sergio García-López, médico, periodista y analista de los sistemas de salud
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El chip de la diabetes

Trascendió, hace algunos días, el desarrollo de un dispositivo electrónico, un “chip” destinado a la detección oportuna de la diabetes, diseñado por investigadores mexicanos del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), que permite la valoración casi inmediata de marcadores biológicos relacionados con la diabetes mellitus, como la cantidad de glucosa en sangre y la presencia de ciertas proteínas en sangre y orina relacionadas con la presencia de la enfermedad, esta última considerada como una de las principales responsables de la elevada mortalidad de la población en México en años recientes. Este dispositivo permitiría que, en una consulta médica de rutina, según explicaciones de la investigadora Ruth Hernández Pérez, el médico pueda conocer los datos necesarios para establecer la presencia, aun asintomática, de la enfermedad en personas aparentemente sanas, iniciando el tratamiento adecuado para controlar el padecimiento; esta tecnología de bajo costo y alta precisión “sería una excelente opción de ahorro” para el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), afirma la especialista, pues permitiría tratar de forma muy temprana a los nuevos enfermos en el país. En horabuena, y felicitaciones a estos destacados investigadores mexicanos.

Hasta aquí la nota.

Y a continuación, mi análisis crítico-documental sobre la trascendencia de una aportación así al panorama de la salud pública de México.

Según cifras oficiales de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012, hace 3 años, la cantidad de diabéticos diagnosticados en el país era de 6.4 millones de personas, siendo México el sexto país en poseer la mayor cantidad de enfermos en el mundo, detrás de China, India, Estados Unidos, Brasil y Rusia, según lo reportó la Federación Internacional de Diabetes (FID).

Por su parte, se calcula que en el año 2015 morirán alrededor de 100,000 mexicanos a causa de la diabetes, 19% más de los fallecimientos que se registraron en el 2010, de acuerdo con cálculos presentados en octubre de 2013 durante el Segundo Diálogo sobre Diabetes en México, organizado por la Fundación IDEA (www.fundacionidea.org.mx), organismo dedicado a la promoción de políticas públicas para el desarrollo social y la reducción de la pobreza. Adicionalmente a esta cifras alarmantes, se encuentra el hecho de que por cada 2 enfermos diagnosticados, existe uno que padece la enfermedad sin saberlo, lo que aumenta la cantidad de enfermos complicados potenciales a largo plazo, suponiendo un reto económico enorme para el Sistema Nacional de Salud del país, el cual ya gasta alrededor del  1% del Producto Interno Bruto Nacional (PIB), según detalló en 2013 Javier Dávila, entonces Director de Prestaciones Médicas del IMSS; según Dávila, el IMSS gasto diariamente, en ese año, 87 millones de pesos para el tratamiento de la diabetes y sus complicaciones, como la insuficiencia renal, entre sus derechohabientes.

Y si continuamos el análisis, las cosas se ponen peor.

Según la mencionada Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012, de las personas que viven con diabetes, el 15.78 por ciento reveló que no cuenta con algún tipo de seguridad social. De estos, casi dos terceras partes se atiende en el sector privado, mientras que casi el 24 por ciento recibe tratamiento en instituciones del Sistema Nacional de Salud y el resto lo hace en el IMSS. Bajo este panorama, el aumento en la cantidad de fallecimientos por esta enfermedad “será resultado de la falta de políticas públicas para prevenir y controlar la diabetes mellitus”, tal y como lo afirmó en su momento Miguel Ángel Lezana Fernández, Director General del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades de la Secretaria de Salud y Premio en Administración de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) 2014.

Ante esta información resulta imperativo preguntar ¿Qué está ocurriendo en México con la diabetes mellitus? ¿Qué nos está enfermando?

La diabetes mellitus y sus consecuencias como la insuficiencia renal, la ceguera y las amputaciones no son una maldición divina enviada por los cielos para poner a prueba la fe y resistencia de los habitantes de nuestra nación. Tampoco es el resultado del pánico y las emociones extremas que día a día viven los mexicanos a lo largo y ancho del país por causas que no vienen al caso mencionar, pero que todos conocen. No. La diabetes y sus consecuencias no son males presentes en México por obscuras y desconocidas circunstancias; existen factores reconocibles y perfectamente prevenibles asociados a la presencia de diabetes en nuestra población.

En México, siete de cada 10 adultos y uno de cada tres niños tienen sobrepeso y obesidad, una de las principales causas de la diabetes, de acuerdo con datos de la OCDE, Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico.

En México, no existe educación formal en salud y nutrición dentro de los programas oficiales de formación básica y media básica que genere conciencia temprana de la importancia del cuidado del cuerpo y la generación de hábitos saludables entre los niños y adolescentes. Esta falta de información es determinante en la conciencia del autocuidado y la toma de medidas preventivas eficaces para la prevención de enfermedades.

En México, no existe una política pública de libre acceso al agua potable y de fomento a la hidratación con agua en la población, carencia que favorece el consumo de bebidas azucaradas y, por tanto, el consumo excesivo de calorías que influye en la aparición generalizada de sobrepeso, obesidad y elevados niveles de azúcar en sangre entre los consumidores, muchos de ellos, niños.

En México, no existe una estructura eficaz y operativa para el fomento del ejercicio entre la población, debido a carencias de infraestructura pública, como parques, jardines, centros deportivos y presencia de inseguridad, así como una falta total de estímulos al deporte escolar y las competencias públicas, lo que coloca a México, penosamente, como una nación sin deporte estructurado. Así lo expresaría el entrenador olímpico de natación Nelson Vargas, “La cultura deportiva, que no existe como tal en México, comienza con la educación de los hijos; enseñarles los beneficios y valores de la actividad física como hábito y brindarles espacios para desarrollarse, sin pretexto”

En México no existen problemas para diagnosticar debidamente, y a tiempo, la diabetes mellitus. Prácticamente todos los médicos en el país cuentan con preparación técnica y recursos diagnósticos para determinar la presencia y evolución de la enfermedad en la población. El problema es el seguimiento, el apego al tratamiento por parte de los enfermos y los recursos insuficientes, técnicos, humanos y materiales, para atender a una cada vez mayor, población enferma.

Es de todos conocido el rezago y estado de quebranto del Sistema Nacional de Salud. Ninguna institución que lo compone cuenta con recursos suficientes para atender la demanda de servicio que la población a la que sirve le solicita. Médicos insuficientes, recursos materiales limitados y un catálogo de medicamentos disponibles cada vez más precario, son la causa verdadera detrás de la epidemia de enfermedades que están matando a miles de mexicanos.

Y como si no fuera suficiente, la falta de concientización sobre el autocuidado de la salud que caracteriza a la inmensa población mexicana, actúa como catalizador de una Nación enferma. La razón nos debiera hacer pensar que, ante la incapacidad del Gobierno de ofrecer un sistema sanitario competente que tiene que remendarse con una medicina privada voraz y mercantilista y con remedios de mala calidad disfrazados de apoyo social, como las Farmacias de Similares, la población debiera asumir una conducta responsable respecto a su salud vigilando sus hábitos de alimentación e higiene, moderando su consumo de alcohol y desarrollando sistemas de previsión que evitarán, en la medida de lo naturalmente posible, la catástrofe económica que implica el tratamiento privado de sus enfermedades. Pero no es así. La población ha demostrado incapacidad general para autocuidarse y administrarse lo suficiente para aminorar la posibilidad de enfermar, como contrapeso ante la muerte lenta del Sistema Nacional de Salud.

En síntesis, hace falta mucho más que un chip para hacer frente a la grave epidemia de diabetes que abate a los mexicanos. Hace falta planeación inteligente, combate a la corrupción y voluntad política para atender, como la Constitución lo establece, a los miles de ciudadanos del país que un día trabajaron para pagar su, hoy agónica, seguridad social.   

Dr. Sergio García-López, médico, periodista y analista de los sistemas de salud

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El grito

Es una pena descubrir que el entusiasmo patriotero (como lo describiría Carlos Monsivais) está en una franca decadencia. Muchos mexicanos se sienten profundamente desmotivados para festejar una fiesta que representa el orgullo nacional y la grandeza de nuestra patria, el suelo que en teoría nos pertenece y debiera representar el lugar donde debieran radicar nuestras esperanzas de felicidad, seguridad y progreso. Pero no es así. México es hoy, sinónimo de inseguridad, corrupción e injusticia. Vivimos atados al temor de caer en manos de delincuentes, o peor aún, de policías y jueces. Vemos como el dinero público obtenido mediante la inquisitorial presión de Hacienda, sirve para comprar los más increíbles sueños de políticos y gobernadores. Vemos como los servidores públicos se mofan en la cara de aquellos que los eligieron y prometieron procurar, haciendo con el país un patrimonio cuasi personal. Vemos como en #México se cumple la estrofa aquella que afirma que “la vida no vale nada”. Vemos como el Gobierno persigue con encono a aquellos que se atreven a difundir ideas e imágenes que dejan al descubierto el asqueroso sistema gubernamental. Vemos como #México es explotado en beneficio de unos cuantos hasta sus cimientos …

Se dice de este país que es un narcoestado, que gobierna un clan antiguo que vela por sus intereses personales. Eso se escucha y se huele cuando uno pisa y recorre esta tierra mexicana, desde Tijuana y hasta Chiapas.

Hace algún tiempo que el desánimo de la gente es evidente al momento de festejar públicamente la Independencia de esta gran Nación; ojalá este termómetro sirviera a los gobernantes para discernir el peligroso caldo de cultivo que se esta cocinando; ojalá así recordaran el temor inteligente que expresara Benjamin Franklin al analizar las terribles consecuencias de impedir al pueblo conseguir su progreso y felicidad.

Seguramente hoy el Zócalo se llenará de hombres y mujeres en su mayoría conducidos hasta allí a cambio de un pago miserable y promesas de diversión barata. Un festejo artificial, grosero, ficticio, montado para agasajar a las cámaras de la servil televisión; nada que represente el verdadero animo patriotero que contiene un grito sincero, caluroso, intenso, surgido del corazón, producto de sentir en la piel el genuino interés público por la Nación, por su gente, por su seguridad y bienestar …

Queda expresar mi deseo de que algún día las cosas cambien. Que este país sea en verdad de todos los mexicanos. Que sea una tierra de esperanza y no de temor, una patria por la que valga la pena gritar, a todo pulmón, “Viva México”