La criminalización del acto médico. 

Una nueva oleada de noticias sobre presunta negligencia médica revela los desmesurados procesos judiciales vinculados con el fenómeno de criminalización del acto médico en México; de continuar esta tendencia, el ejercicio médico se convertirá en lo que la mayoría del gremio a luchado por impedir; un acto mercantil costoso, cotizado en base al porcentaje de riesgo profesional con un mecanismo contractual que establezca, puntualmente, las condiciones en que se prestará el servicio, incluyendo un porcentaje por concepto de seguro de gastos de defensa jurídica. Un modelo así convertirá irremediablemente, al derecho público a la salud, en un producto con precio de mercado. 

Esta visión, eminentemente mercantilista, se contrapone a la esencia del ejercicio médico y solo puede provocar, necesariamente, una corrupción total del arte de curar, en detrimento de la calidad asistencial entre profesionales de la salud y los enfermos en el país. 

Cuál es la génesis y los elementos que requieren un cambio para evitar esta grave tendencia hacia la corrupción del arte médico? Aquí algunas consideraciones de fondo sobre posibles soluciones ante el fenómeno, desfavorable para todos, de la criminalización de los actos médicos: 
1. Establecer como derecho humano primordial y estratégico el de la recuperación de la salud de los ciudadanos, entendido como el compromiso irrestricto del Estado para dedicar presupuesto público suficiente aplicable a la atención médica de sus gobernados, con la garantía de que se buscará su bienestar físico y la perpetuación de su vida hasta el límite que la ciencia formalmente aceptada pueda determinar. 
2. Que los profesionales de la salud laboren en condiciones mínimas adecuadas establecidas por comités especializados en total libertad de conciencia profesional y gozando de remuneraciones acordes a su preparación, de modo que solo dediquen su atención al acto médico y de cuidado de la salud y la vida. Que en caso de actos de ‘mala praxis’, los imputados sean juzgados por comités especializados y, solo después de haberse hallados culpables de un acto criminal, si así se determinará, fuesen remitidos a las instancias judiciales; la intención de esta propuesta es evitar la criminalización del acto médico en primera instancia, en virtud de que este acto y sus consecuencias están sujetas a infinidad de factores no imputables en su totalidad al médico que otorga un servicio profesional; al mismo tiempo evita el prejuicio y la mala fe derivadas de la imputación directa de un acto prejuzgado como criminal. 
3. Que se establezca la obligatoriedad de la educación en salud tanto para los estudiantes de los distintos niveles educativos del país, como de la población abierta, con el objeto de concientizar sobre el valor de la vida y la salud. 



4. Que la atención médica privada exista como opción suntuaria sin menoscabar los servicios médicos otorgados por el Estado. 
5. Que se haga efectiva la aportación económica individual, en forma de impuesto especial, de cada ciudadano al sistema de salud, tal y como se aplica a otros servicios otorgados por el Estado, como financiamiento exclusivo al sector. 
6. Que se establezca un sistema formal de atención médica preventiva a través de clínicas, consultorios comunitarios y bancos de medicamentos financiado por el Estado, con intervenciones activas de la comunidad donde se establezcan. 
7. Que las empresas contribuyan de forma especial con un impuesto al sector salud como parte fundamental de su compromiso social. 

Estas propuestas teóricas son perfectibles, pero constituyen un primer intento ordenado de priorizar el derecho a la recuperación de la salud en México, fortaleciendo, de este modo, el modelo de sistema de salud actualmente existente y fomentando la mejora en la calidad del trato entre enfermos y profesionales sanitarios, ahora peligrosamente violentado.

Ninguna sociedad puede funcionar con un sistema de salud mercantilizado. Un modelo así solo profundizará la brecha existente entre ricos y pobres, fenómeno altamente limitativo para un país en vías de desarrollo que debe privilegiar a su capital humano, el cual, bajo condiciones de inseguridad e infelicidad, se convierte en generador de toda suerte de conductas sociales nocivas. 

Espero toda clase de comentarios y opiniones, 

  • Dr. Sergio M. García-López
  • @sergio_untradio
  • sergio.garcialopez@live.com.mx 
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